EL ENVASE
La mejor cara del producto AUTOR: Raquel Hernández White FECHA: 02/06/06 REVISTA: PYMES “Una imagen dice mas que mil palabras”, sobretodo si el propósito es escapar de la atención de un consumidor en potencia. De esta forma, es aspecto del envase de un producto se convierte en el factor determinante del momento de elegir entre una y otra marca que se encuentre en el mercado. Cuando se piensa en el diseño de un envase se debe de tomar en cuenta sus funciones principales, que son dos: las estructuras y las de comunicación. Dentro de las primeras está el contener, el proteger, conservar físicamente y químicamente el producto el producto de los agentes externos durante un determinado tiempo. Indisolublemente ligado a ello están las funciones de comunicación, en las que intervienen, de manera directa , el estudio de mercado, cuyo fin es identificar y promover el producto hacia el nicho de consumo directo en el cual se va a insertar. En otras palabras, las funciones estructurales y de comunicación tienen que ver con la integración del diseño industrial y grafico donde el producto encuentre una presencia plena y se vuelva un objeto total: un mensaje unitario que logra un impacto y posicionamiento en el que intercambian significados múltiples que involucran fenómenos perceptivos, sensoriales, ideológicos, socioculturales, emotivos y desde luego, contextuales, mismos que van de la mano con la marca que produce y distribuye. La importancia de lograr que un envase comunique aquello que se desea, radica en la resolución de la parte estructural (o industrial) con la gráfica, y ambas parten del estudio previo que se tienen del perfil del consumidor, del conocimiento total del producto y de la empresa que lo produce. Para las empresas es de vital importancia conocer los mecanismos de motivación y los hábitos de compra de sus potenciales consumidores, ya que con ello se determina la presentación de sus productos, junto con la selección de sus envases en cuanto a forma, tamaño, peso, material compatible con el producto, el lugar preciso de exposición (anaquel, repisa, mesa, aparador o “isla”) y la forma adecuada de venta (cabeceo, detalle, consumo, abarrotes etcétera). En lo análisis de lo anterior lleva a los productos y a las marcas a posicionarse por la preferencia del consumidor, mismo que no se lleva ni tres segundos en tomar la decisión de compra. COMENTARIO: Lo primero que vemos de un producto al momento de adquirirlo, es su envase, nos fijamos en estética, la forma, en el material en que esta hecho, en el peso, el color, etc. si nos llama la atención lo compramos, si no se nos hace atractivo buscamos otro. Es por ello que se me hace muy interesante este articulo que habla de la mejor cara de un producto, la cara por la cual basamos nuestra decisión de compra. Esta decisión dura escasamente 3 segundos, 3 segundos donde el producto debe acaparar la atención del cliente De la vista nace el amor, una frase muy conocida por todos nosotros, y en su totalidad muy cierta, cuantos de nosotros compramos productos que nos llaman la atención por su apariencia, sin importar que el contenido no sea de nuestro total agrado. Un envase debe comunicar algo hacia el cliente, debe ser atractivo, o debe mostrar un valor agregado, como la posibilidad de darle otro uso. ALUMNO: MARIELA QUIRIN MACHUCA
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