Fecha: 2007-12-18 www.publidirecta.com
“En la cordillera no se podía decir una cosa y hacer otra” ...
“En la cordillera no se podía decir una cosa y hacer otra”
“La mente nos proporciona una realidad virtual y a lo largo de la vida se atomiza y reacciona con idénticos patrones de conducta a favor y en contra nuestro”
“Propongo poner en marcha en las empresas una convención anual de los errores, y el primero en reconocer que se equivoca (y mucho) será el Director General”
No hace mucho, me decía un asistente a una de mis conferencias que lo que yo decía era muy sencillo, que era muy bonito pero la realidad era muy diferente. En la Cordillera, afirmaba el asistente, todo teníamos un mismo objetivo, y que lo único que teníamos que hacer era ir por él. Pero en una empresa, se lamentaba, hay muchos objetivos, y no hay tiempo para hacerlos todos.
Si tiene varios objetivos, ¿Por qué no los ha priorizado? ¿Seguro que tiene claros cuáles son importantes y cuáles lo son menos? Y en cuanto a su manejo del tiempo, ¿tiene verdaderamente tiempo para llevar a cabo todas las tareas derivadas de sus responsabilidades? ¿No será que no está siendo eficaz en su manejo del tiempo? Y si verdaderamente son demasiados objetivos y poco tiempo, ¿Por qué no se lo ha dicho a su superior? ¿No le ha pedido ayuda a sus compañeros? ¿No ha echado mano de sus subordinados?
En la Cordillera había miles de objetivos, no había uno solo (ser rescatados). Pero la diferencia estaba en que en la cordillera no se podía decir una cosa y hacer otra. Los había que dedicaban el día a limpiar la precaria caja del avión en la que estábamos encerrados, los había que recogían la nieve y se pasaban el día haciendo agua con ella, los había que se encargaban de los enfermos, los había que mantenían vivas señales para helicópteros y aviones que nunca llegaban.
He puesto este ejemplo porque es una muestra inocente de egoísmo. “Tengo tantos objetivos que no puedo cumplirlos todos”. Todo en primera persona. Vivimos tan enfrascados en el uno, en el yo, que acabamos por olvidarnos del resto y no asumimos nuestra propia responsabilidad. La solución no es simple, pero sí evidente. Ahí va la demostración. Podemos elegir vivir:
a) Con la mente orientada a la crisis justificándome permanentemente.
b) Aceptando la realidad tal cual es y transformando los problemas en oportunidades, siendo parte de la solución y no del problema
Es evidente que la solución es la segunda, pero muchos, inconscientemente, escogemos la primera. ¿Por qué es eso? La respuesta está en nuestra mente.
La mente es un instrumento y todavía hoy no sabemos manejarlo adecuadamente. Dedicamos mucho tiempo a la preparación técnica, a los conocimientos, al curriculum, y no entrenamos positivamente a nuestra mente. Ella nos proporciona una realidad virtual y a lo largo de la vida se atomiza y reacciona con idénticos patrones de conducta a favor y en contra nuestro. Por eso para algunos ciertas cosas logradas por los hombres son imposibles y ciertas otras no. La mente debe ser entrenada en el aspecto positivo, eso genera un hábito, y el hábito se repite.
De los cuarenta y cinco que íbamos en el avión sólo quedamos 14 vivos. Sobrevivimos a 3.500 metros sobre el nivel del mar. ¿De quién dependía salir vivos de ahí? ¿De quién depende que una empresa o un proyecto salga adelante? De nosotros. Nosotros elegimos vivir cada segundo como si fuera el último. Nosotros elegimos hacer las cosas bien no por el miedo al castigo sino por el placer de hacer las cosas bien.
Los elementos del cambio que nos ayudan a pasar del egoísmo a la excelencia son los siguientes:
a) Reconozcamos nuestra necesidad. Sin reconocimiento, no hay terapia, sin terapia no hay mejora. El “no” ya lo tenemos. Vamos a por el “sí”. Cargamos con mochilas interminables de resentimientos. Hay que liberarse de ellas. Ese es el primer paso.
b) Generemos el compromiso necesario para llevar a cabo una acción positiva. El resultado es directamente proporcional al compromiso.
c) Seamos Tenaces. No abandonamos a las primeras dificultades. El umbral del dolor es físico, se estira. El sufrimiento es mental. La primera vez cuesta, la segunda vez costará también, mucho, pero menos que la segunda vez. A la vigésima vez no costará nada. Nos quejamos de que hace frío cuando hace cinco grados y nosotros en la Cordillera estábamos a temperaturas de 30 bajo cero y sin medios con que protegernos del frío. Podemos ser más resistentes, pero no estamos acostumbrados a ello, y no nos comprometemos, rechazando ese sufrimiento como algo inevitable para el éxito.
d) Actuemos. El piso del infierno está empedrado de buenas intenciones.
e) Equivoquémonos. Actuando cometeremos errores, si no actuamos no los cometeremos. Las personas en un grupo deben compartir la enseñanza y el error. Y las empresas deben poner en marcha procesos de aprendizaje de esas enseñanzas. Propongo poner en marcha en las empresas una convención anual de los errores, y el primero en reclamar que se equivoca (y mucho) será el Director General.
Escrito por:
Gustavo Zerbino Stajano
Director de Merck Uruguay
Superviviente de la Tragedia de los Andes.
Ponente de Thinking Heads. Plataforma de conferenciantes
Comentario personal:
Esto es algo que todos como personas debemos de tomar en cuenta, ya que de esto depende mucho el éxito que al que queramos alcanzar. En las empresas la mayoría de las veces toman las primeras alternativas que se les vienen en mente pero no examinan mas allá, para ver otras alternativas que podrían traer mejores resultados.
De igual forma cuando uno como empresario, tiene un fallo, un error o un obstáculo, no debe de darse por vencido a la primera, debe de tomar eso suceso y convertirlo en una oportunidad, siempre ser positivos en todo lo que se haga y en los resultados obtenidos. Esto nos ayudara para similar las siguientes actividades que queramos emprender y tomar en cuenta cual fue nuestro error para no volverlo a cometer. De igual forma debemos de saber, que el objetivo que tiene la empresa no es de solo una persona, se debe de compartir todo aquella experiencia o error para que las personas que estén involucradas en el objetivo, tomen en cuanta esa información y eviten realizar esas actividades que no dieron resultado.
Badajós Chávez Erika